
Fotografía obtenida del blog Jovenes del Costal
Cristo de las Almas, clavel marchito
que del leño seco de la cruz brota,
riega tu dulce sangre mi alma rota,
derramando un consuelo de infinito.
Declara tu dolor, mi Dios bendito,
que eres fuente de amor que no se agota,
esperanza de triunfo en la derrota,
lugar donde se cumple lo ya escrito.
La verdad de tu palabra no mentía,
al mirarte Señor encuentro raro
que tus penas proclamen mi alegría.
Si la muerte ha de venir un día claro
a besarme la frente blanca y fría
hallaré tras de ti Gracia y Amparo.
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