
Foto tomada del blog
http://jesusario.blogspot.com.es/
Al llegar, Soledad, la mala hora
anunciada en la espina de la rosa,
una ausencia profunda y dolorosa
te buscó por las calles de Zamora.
Las sombras no encontraron otra aurora,
que la luz de una lágrima. Llorosa
sin llorar, una luna mentirosa
es espejo de un llanto que no llora.
Mi corazón perdió por ti su escudo,
ha tornado azucena la amapola
un dolor que sin grito está desnudo.
El Duero, mar sin sal ni caracola,
te quiso acompañar pero no pudo
y vuelves a San Juan igual de sola.
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