Foto tomada del blog El rincón de Sevilla
Saliste a buscarle como loca
por las calles de siempre, las plazuelas,
con el alma siguiendo sus estelas,
con su nombre quemándote la boca.
Angustia desatada que provoca,
a la luz temblorosa de las velas,
un presagio de muerte y tres esquelas,
ausencia hecha puñal de fría roca.
Del blanco de tu cara se desprende
que has perdido el color de la amapola.
Nada tiene sentido ni se entiende.
La luna, que ha querido ser farola
que ilumine el regreso, se sorprende
que la plaza este llena y tú estés sola.
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